viernes, 27 de marzo de 2009

2001: Odisea del espacio

Dirigida por Stanley Kubrick (1968)



“2001…” es la película con la que muchos empezaron a amar al cine: como espectáculo, como arte y como reflexión. Es aquella película que uno nunca pondrá olvidar, por que es la primera que “realmente vio”.

Kubrick nos retrata la historia de la humanidad, no de cara a la historia humana tradicional, sino como crónica de la evolución humana desde los orígenes (cuando nos impusimos sobre las otras especies) hasta el viaje más allá del infinito, a límites que ningún ser humano podría imaginar.

En “2001…” podemos encontrar dos aspectos principales: el audiovisual y el narrativo.

Es el plano audiovisual el que ha engendrado pasiones y el que tantas innovaciones significó al cine. La película empieza con el “ruido ambiental” (que puede impacientar al espectador), seguido por el “Also sprach Zaratustra” (el cual cobra un nuevo significado a partir de este momento). Luego vendrán los momentos más gloriosos: la danza de las astronaves, el monolito (y su extraño ruido), la estación espacial, la visión realista de la vida en el espacio, el viaje “psicodélico” a través del espacio-tiempo y la sombría estancia en la habitación Luis XVI. Basta con la forma audiovisual de la película para afirmar que estamos ante una obra de arte. Sin embargo, ésta solo trabaja para el verdadero núcleo de “2001…”: el aspecto narrativo.



El aspecto narrativo viene a ser la historia que se nos cuenta, la cual está cargada fuertemente con simbolismos. Kubrick nos presentó en 1968 uno de los más complejos acertijos de la historia del cine. Primero se nos presenta una tribu de antropoides primitivos, sometidos por la naturaleza. Estos son observados por alguien más, el monolito, y recibirán su influencia. Así es como el hombre iniciará su alianza con la herramienta: de esta forma podrá imponerse a la naturaleza. Sin embargo, el hombre se abrirá a nuevos entornos, y finalmente tendrá al espacio frente a él. En este medio el hombre es vulnerable, por lo que se hace indispensable confiar en la herramienta, puesta al servicio del hombre.



Kubrick nos plantea la interrogante: ¿que pasaría si la herramienta se rebelará ante el hombre? Y, efectivamente, eso es lo que pasas. Hal 9000, el supercomputador perfecto, ha errado un cálculo, por lo que se hace indispensable desactivar la máquina. Hal dirige una última batalla contra el ser humano, quien solo armado con su ingenio vencerá a la herramienta y la desactivará: se rompe la alianza hombre-herramienta.

El hombre ahora debe sobrevivir al espacio con sus medios, lo que hace indispensable un nuevo nacimiento. Se inicia un largo “trip” hacia “algún lugar más allá del infinito” que culmina con el hombre enfrentándose a si mismo; debe enfrentar el envejecimiento y la muerte. Solo así podrá volver a nace, convertido en el “niño de las estrellas”. Suena el Zaratustra nuevamente; miras a la tierra con nuevos ojos: ¿eres Dios?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mira tú, ni idea de eso de la peli'. Y eso que he escuchado sobre ella, pero nunca me llamó la atención verla... y no creo que lo haga...

Anónimo dijo...

Siempre quise verla y ahora por fin pude hacerlo y al final fue mejor de lo que pensé.. como me gusta la participacion de HAL